Pasión hecha proyecto

Historia

HISTORIA INSTITUCIONAL

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El Centro de Educación Inicial antes llamado Jardín de Infantes “Alberto Astudillo Montesinos” se encuentra ubicado en la parroquia Ricaurte, cantón Cuenca, y surge como una respuesta a la necesidad de ofrecer una educación inicial organizada, accesible y de calidad para la niñez del sector. Su origen se remonta al 18 de octubre de 1980, cuando la Lcda. Ruth Pacheco impulsó su creación, iniciando actividades de manera anexa a la Escuela Estados Unidos, con el decidido respaldo de la comunidad educativa y los padres de familia.

Desde sus primeros años, la institución experimentó un crecimiento constante en número de estudiantes, docentes e infraestructura, lo que motivó su posterior independencia y la gestión de un espacio propio. Gracias al trabajo comprometido de autoridades, docentes, padres de familia y organismos públicos, se logró la donación del terreno, la construcción de aulas y la dotación progresiva de servicios básicos, consolidando así un entorno adecuado para el aprendizaje infantil. 

El nombre de la institución rinde homenaje al Dr. Alberto Astudillo Montesinos, destacado jurista cuencano, ejemplo de integridad, justicia y vocación de servicio. Su trayectoria como magistrado, su amor por la cultura, la poesía y el arte, así como su reconocida calidad humana, constituyen un referente moral que inspira la identidad del plantel y orienta su labor formativa. 

 

A lo largo de los años, el Jardín de Infantes se ha fortalecido como un espacio educativo que promueve valores, tradición y sentido de pertenencia, elementos que se expresan también en sus símbolos institucionales, entre ellos su himno, el cual exalta la memoria del personaje que da nombre a la institución y refuerza el orgullo de pertenecer a esta comunidad educativa.  

HIMNO INSTITUCIONAL

Coro
Salve, ilustre cuencano, tu tierra
te proclama hijo noble y leal,
porque en tu alma lo eterno se encierra,
en tu nombre, la luz inmortal.

 

Estrofas

I
Hoy los niños cantan la memoria
de aquel hombre que amó la justicia,
porque saben que está en la gloria,
junto a Dios, su eterna sonrisa.

II
Cuenca siempre será tierra ilustre,
paraíso en sublimes destinos,
y el Señor que le dio tanto lustre:
Alberto Astudillo Montesinos.

III
Y les nace a los niños el gozo
por aquel que les dio poesía:
su jardín es divino alborozo,
y es la fuente de amor y alegría.

 

Estrofas

IV
Si en el cielo se enciende la lumbre
con que Dios ilumina el sendero,
en la tierra encendió, en la alta cumbre,
la prosapia de un hombre cimero.

V
En los fastos de la Cuenca gloriosa
está el nombre de un hombre genial,
con su estirpe de gente grandiosa,
honra y prez del poder judicial.

VI
En el foro fue un juez vertical,
y el honor fue su norma de acción.
Como amigo, el más noble y leal:
hombre puro, solo corazón.